lunes, 20 de mayo de 2019
V Concurso de relatos cortos contra el racismo y la xenofobia
16/12/2018 - 8573 Visitas


Nuestro alumno Sebastián A., de 3ºB, ganador de la edición de este año

Nuestro alumno Sebastián A., de 3ºB ESO ha resultado ganador del V Concurso de relatos cortos contra el racismo el a xenofobia que os veníamos anunciando en nuestras Redes Sociales y en el que algunos alumnos de Secundaria han participado desde la asignatura de Lengua y Literatura.

El concurso está organizado por la Asociación Cultural Obalatá en colaboración con el Ayuntamiento de Coslada y su finalidad en sensibilizar a la sociedad en valores tan importantes como la tolerancia y la solidaridad.

La entrega de premios tuvo lugar el pasado sábado de manos de Dña. Teresa García Escanciano, representante de la Asociación Obatalá y D. Iván López Marina, concejal de Educación, Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Coslada.

¡ENHORABUENA, SEBASTIÁN!

A continuación os dejamos el relato ganador:


BUSCANDO UN FUTURO

Caravana de inmigrantes sale de Honduras.

Crisis humanitaria en Centroamérica.

Menores en la caravana sin acompañantes.

Donald Trump autoriza a los militares de la frontera de México a abrir fuego a cualquier persona que intente cruzar ilegalmente.

Puede que estas noticias las hayáis escuchado regularmente durante estas semanas.

Yo soy Santiago, tengo 14 años y un hermano pequeño llamado Juan, todos en la familia le llamamos Juanito, tiene 6 años.

Ayer estábamos mi madre, mi padre, mi hermano y yo viendo las noticias, algo muy habitual en mi familia, ya que mi madre me dice siempre que hay que estar informados sobre lo que pasa bla bla bla bla… Aunque sé que es por mi bien, a veces es muy plasta.

Una pregunta de Juanito nos sorprendió a todos, preguntó a mi padre por qué muchas personas salían en la tele sucios y algunas sin zapatos, él le contestó que no se preocupase, que estaba ocurriendo muy lejos, y decidió cambiar de canal y poner Doraemon para que se olvidase del tema.

Como había dicho anteriormente, mi madre es muy plasta: que estudie, que haga los deberes, que recoja la ropa… Pero yo soy un chaval con muchas inquietudes, en algunas pierdo rápido el interés y otras no se me quitan de la cabeza hasta que conozco todo sobre ellas, esto fue lo que me pasó con los niños de las noticias.

Al terminar de comer, rápidamente me dirigí a mi cuarto y googleé “crisis humanitaria últimas noticias”. Estuve leyendo más de media hora la información que aparecía en Google. No me lo podía creer, millones de personas están pasando hambre, sufren por guerras, huyen de sus casas por persecuciones religiosas…Y yo preocupándome por no tener los pavos suficientes para comprar el próximo pase de batalla de Fornite.

De toda la información que leí, un tema aparecía varias veces, me llamó bastante la atención. Trataba sobre una caravana de miles de personas procedente de Honduras que están dispuestas a recorrer aproximadamente 4000 km andando hasta Estados Unidos solamente para buscar un futuro
mejor. Solo con pensarlo me dio pereza, pero ahora que estoy escribiendo esto me doy cuenta de que fui bastante estúpido. Ahora imaginaos que vais a hacer la compra y no tenéis dinero suficiente porque el gobierno corrupto y no democrático de vuestro país pone muchos impuestos. Te voy a hacer una pregunta: ¿Abandonarías tu casa, tu país y todo lo que tienes para poder alimentar a tus hijos o para encontrar un futuro mejor? Es una pregunta muy complicada de responder, pero es lo que les pasa a estas personas.

Unos días más tarde de haber googleado esa información estaba viendo el Instagram, una cuenta con bastantes seguidores había publicado un vídeo de cientos de personas manifestándose, decían que no son criminales, que son personas libres, que no podían tenerlos acorralados como delincuentes.

A los migrantes hondureños se les habían unido migrantes venezolanos y de otras partes de Suramérica, todos están dispuestos a llegar a su destino, pero seguro que no va a ser tan fácil.

Leyendo los comentarios vi de todo tipo, muchas personas les apoyaban, pero por desgracia también había los que los insultaban, les decían que se jodiesen y se quedasen en el país en el que habían nacido y que no fuesen a molestar a otras personas con sus problemas de mierda. En medio de todo estaba el comentario de un chico que daba las gracias por la ayudan que les están dando y por los mensajes de apoyo, y que sería capaz de llegar con su hermana hasta Estados Unidos. Como era de esperar, ese comentario tuvo un montón de respuestas, unas personas lo felicitaban y otras lo insultaban.

No dudé ni un segundo en enviarle un mensaje. Le puse simplemente un "hola". Lo más probable es que no conteste a un desconocido, pero quién sabe. Estuve durante toda la tarde mirando el móvil cada vez que saltaba una notificación, estaba ansioso de entablar una conversación con él. Ya era tarde y no me había respondido.

Al día siguiente, nada más despertarme encendí mi móvil, ¡qué alegría me llevé al ver que me había contestado! Aunque solamente me había puesto “Quién eres”, estaba contento. Inmediatamente le contesté que había leído su comentario y que estaba muy interesado en saber cómo transcurría el viaje.

Durante ese día hice muchas cosas: estudié para tranquilizar a mis padres, hice deporte, y por la noche me puse a ver Netflix, ya era muy tarde. Cuando me disponía a dormir, el móvil sonó, era el chico hondureño, me había escrito diciéndome que se alegraba de que la gente se preocupase por ellos. Me tiré hablando con él más de una hora y media, se llama Kevin, tiene 16 años y una hermana pequeña de 6, llamada Laura. Le dije que tengo un hermano pequeño de 6 años llamado Juanito, él se rio. No sé por qué le hizo tanta gracia el nombre de mi hermano, pero lo dejé pasar.

Me llamó la atención que sus padres no fuesen con él, me dijo que su madre está muy enferma en Honduras y a su padre lo mató la policía de su país al salir corriendo de un supermercado con leche y latas de comida robadas.

Kevin no tenía otra opción que ir a Estados Unidos con su hermana para poder tener un futuro mejor y poder ayudar a su madre enferma. También me contó que todos los días tiene que caminar un montón de kilómetros con su hermana y un grupo de la caravana. Había tenido suerte porque había conseguido que le dejasen ir con su hermana en un camión junto a las personas con peor salud.

También me contó que la Cruz Roja les repartía comida, y que al entrar a México e ir a un polideportivo que les había brindado el estado mexicano para poder dormir, había un grupo de mexicanos manifestándose, insultándolos y lanzándoles cosas para que se fuesen de allí. Los manifestantes les gritaban que no querían que estuviesen allí, que les iban a quitar el trabajo e iban a robar.

En algo tenían razón, ya que Kevin decía que un grupo de jóvenes que iban en la caravana por las noches iban a los establecimientos cercanos y robaban, pero que solo son un poco de miles de personas, ya que el resto solo están buscando un futuro mejor.

Ese día me acosté bastante tarde hablando con él, menos mal que era sábado, porque lo único que necesitaba era quedarme dormido en clase.

Tres días después volví a hablar con Kevin, me pidió perdón por no volver a hablar conmigo, me dijo que durante estos tres días había caminado mucho ya que era el último trayecto y el más difícil y porque no tenía datos, según él le quedaba poco dinero y no podía pagar un contrato con una compañía de teléfono, pero ya lo había solucionado.

Kevin estaba muy preocupado, pero a la vez contento ya que ya había recorrido unos 3000 km y estaba en la frontera de México con Estados Unidos. Detrás de la frontera estaba su destino, el problema es que no le dejaban cruzar la frontera y estaban reforzando la seguridad poniendo más militares y haciendo el muro más alto. Trump había autorizado a disparar a cualquier persona que intentara cruzar el muro ilegalmente. Él estaba intentando encontrar una solución, ya que no podía arriesgarse a entrar con su hermana pequeña, Laura. Así que había decidido esperar hasta tener algo seguro y me había dicho que cuando supiese qué hacer me volvería a escribir.

Hoy es 23 de noviembre y Kevin, junto a miles de personas, siguen esperando a tener una solución definitiva a su gran problema. Algunos han abandonado y han vuelto a su país, otros se han quedado definitivamente en México, pero otros siguen esperando una respuesta para poder entrar a Estados Unidos y tener un futuro mejor.

Los manifestantes mexicanos no deberían haber insultado a los migrantes y tenerles odio, ya que seguro que ellos estarían haciendo lo mismo que los migrantes si estuviesen en esa misma situación, además no se debería juzgar a un gran colectivo por un pequeño grupo y no se debería estar cerrando las puertas a personas por ser de un país y abandonarlos a su suerte teniendo las herramientas para ayudarlos.

Esto me ha ayudado a comprender que mucha gente es racista y xenófoba, y que no son capaces de ponerse en la piel de otras personas, y atribuyen los males que están pasando simplemente al hecho de ser de un lugar más desfavorecido que otro o por tener otro tipo de piel.
 

 

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